lunes, 10 de marzo de 2008

La Palmera despeinada

..Aquella tarde, la palmera, entendió que ya era tiempo de quejarse, de decirle basta a las postales que la querían esbelta y tiesa como una estatua..
..se entregó al paisaje,
jugó con el viento
se salpicó con lluvia,
se declaró Libre!
y jamás volvió a peinarse..

2 comentarios:

Gabriela Bruch dijo...

qué bello poema...y las fotos...sabías que estuve por tus pagos el año pasado ?muchas gracias por pasarte por mi blog, cdo actualice el mío, te pongo en los links
un abrazo desde bs as

Sol Cuntin dijo...

yo vivencie esta poesia en tanto placer de abandonar las estructuras. ¡Qué bueno despojarse de lo que uno debe ser para entregarse al devenir y a la naturaleza!